Empezar enero con propósitos ambiciosos va contra la naturaleza.

La tierra descansa, las plantas se aquietan, los animales reducen su esfuerzo… ¿por qué tú quieres lanzarte a un maratón?  

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El final del año tiene algo profundamente simbólico. Cerramos el calendario, hacemos balance de los meses y, con la llegada de enero, a menudo sentimos la presión de “empezar de nuevo”. Nuevos objetivos, nuevos propósitos, nuevas versiones de nosotras mismas. Sin embargo, los ritmos naturales nos cuentan una historia muy distinta. Según el Yoga y el Ayurveda, este es un momento para detenernos y tomar conciencia de nuestros propios recursos.

Ritmos naturales según Yoga y Ayurveda

Ritmos naturales según Yoga y Ayurveda

Desde la perspectiva de los ciclos de la naturaleza, el cambio de año coincide con uno de los momentos más exigentes del año. Hace frío, los días son cortos, la luz es limitada y la energía —tanto en la naturaleza como en nosotras— se retrae de forma natural.

El invierno es un tiempo de ralentización, regeneración y ahorro de recursos. La tierra descansa, las plantas entran en estado de reposo, los animales minimizan el esfuerzo. Y, sin embargo, a menudo nos exigimos actuar exactamente al contrario, ignorando el ritmo natural del cuerpo.

No es extraño que en esta época falte motivación y que los propósitos de Año Nuevo resulten difíciles de sostener. No se trata de falta de voluntad, sino de un conflicto entre las exigencias externas y la energía vital del invierno.

El invierno invita a la introspección y al autoconocimiento

El invierno no es una estación de crecimiento hacia fuera, sino de integración e introspección. Es un momento paramirar hacia dentro en lugar de correr hacia adelante. En vez de plantear nuevos desafíos preguntarse:

  • ¿Qué tengo ya?
  • ¿Qué he logrado este último año?
  • ¿Qué recursos hay en mí que pueden sostener mis próximos pasos?

El final del año es un buen momento para mirar nuestra vida con amabilidad y autoperdón. Para notar no solo los objetivos no alcanzados, sino también los pequeños pasos, los cambios internos y las decisiones tomadas en momentos difíciles.

Atención plena en Yoga: antes de mirar al futuro, observa el presente

La introspección no es retroceso ni estancamiento. Es una etapa imprescindible de cualquier desarrollo auténtico. Sin detenernos, es difícil ver hacia dónde queremos ir realmente.

En el yoga aprendemos la atención consciente: estar presentes en lo que es. No se puede pasar a la siguiente asana sin un enraizamiento estable y la respiracón consiente. Lo mismo ocurre en la vida.

Antes de proyectar el futuro, conviene ver de verdad como nos encontramos en el presente:

  • ¿Cómo se siente hoy tu cuerpo en los meses fríos del invierno?
  • ¿Qué emociones aparecen cuando los días son cortos y la actividad exterior disminuye?
  • ¿Qué necesito ahora: más estímulos o más silencio?
Ritmos naturales según Yoga y Ayurveda

Según Ayurveda: la constitución es tu mapa de autoconocimiento

La Ayurveda ofrece una herramienta extraordinariamente valiosa para alinearnos con los ritmos naturales: la comprensión de nuestra constitución ayurvédica.

Vata, Pitta y Kapha no son etiquetas, sino un mapa de tendencias físicas, emocionales y mentales. Nos ayudan a entender cómo reaccionamos, cuáles son nuestras fortalezas y dónde aparecen los desequilibrios, especialmente en invierno.

Doshas y equilibrio energético en invierno

  • Vata (aire y frío) puede intensificarse en invierno, generando inquietud, dispersión o falta de enraizamiento. Necesita regularidad, calor y menos estímulos
  • Pitta (fuego), orientada a la acción y los resultados, puede frustrarse por la bajada de energía propia de esta estación
  • Kapha (tierra y agua) puede tender a la inercia y al estancamiento, beneficiándose de un apoyo suave y consciente.

Comprender nuestra constitución nos permite tomar decisiones alineadas con nuestro equilibrio cuerpo-mente, y no solo con las expectativas externas o la presión del “nuevo yo”.

Ritmos naturales según Yoga y Ayurveda

Haz propósitos conscientes y alineados contigo

Quizá el propósito más valioso al final del año sea darnos permiso para no hacer, para escucharnos y para simplemente ser. Desde ese espacio —más tranquilo, consciente y enraizado— surgen de forma natural decisiones sobre el futuro.

El Año Nuevo no tiene por qué empezar con un sprint. Puede comenzar con una respiración. Con una pregunta honesta, ¿Cómo necesito cuidarme para poder sostener los cambios que deseo hacer?

…Cuando llegue la primavera, la motivación crecerá de forma natural y podrás seguir desarrollando proyectos coherentes con tu camino.

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