Dharma: propósito vital y coherencia interior

5 minutos de lectura

Uno de los conceptos que más me fascinan en el yoga y el ayurveda es el concepto de dharma. Se entiende como el propósito vital, aquello que da sentido a lo que hacemos y nos conecta con nuestra esencia más profunda. Cuando vivimos alineados con nuestro dharma, las decisiones fluyen con mayor coherencia y sentimos armonía entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

¿Qué es el dharma?

La palabra dharma viene del sánscrito y suele traducirse como propósito, camino vital o misión del alma. Pero más allá de las definiciones, el dharma es aquello que nace del corazón y está alineado con tu esencia. Tu dharma no es algo que tengas que forzar ni buscar desesperadamente. Se revela cuando te escuchas, cuando observas qué te da energía, qué te conecta contigo y con los demás, qué harías incluso sin que nadie te aplaudiera.

Escuchar el dharma: el llamado del corazón

Vivir tu dharma no significa que todo sea fácil o cómodo. Significa que, incluso en los momentos difíciles, hay una sensación interna de verdad. Tal vez tu dharma esté más cerca de lo que crees. A veces solo hace falta parar, respirar y preguntarse con honestidad: ¿qué me hace sentir viva? ¿qué me devuelve a mí? Ese susurro suave, pero constante, suele ser el corazón marcando el camino.

Mi historia y mi dharma

Ese flujo de energía coherente lo he experimentado muchas veces a lo largo de mi vida. Mi camino de trabajo con el cuerpo empezó como bailarina contemporánea. La danza fue mi gran pasión durante muchos años y, a partir de ella, construí mi vía profesional durante más de una década. Con el tiempo, y por distintos motivos, sentí la necesidad de cambiar de rumbo. Intuyo que fue una elección profunda, casi una decisión del alma, para vivir de una forma más coherente con mi propósito y mi dharma. La danza es, sin duda, un arte y puede ser un auténtico camino del corazón, pero el contexto profesional en el que se desarrolla suele ser muy tóxico y altamente competitivo. Necesitaba explorar otros niveles de la vida, ir más allá de brillar en un escenario o competir con otras bailarinas. Necesitaba profundidad, escucha y sentido.

El yoga llegó para cubrir esas necesidades: me ayudó a reconectar conmigo misma y, al mismo tiempo, a sentir que podía ser útil para los demás. Estas dos cualidades —autoconexión y servicio— han marcado claramente mi dharma y mi camino. Aun así, el yoga no es la meta final. Desde hace algunos años estoy profundizando en el ayurveda, un camino que me invita a un autoconocimiento todavía más profundo y a un desarrollo personal consciente, siempre unido al deseo de servir y acompañar a otras personas a vivir una vida más sana, equilibrada y plena.

Tu dharma no tiene por qué ser tu trabajo

Aunque en mi caso mi dharma se ha convertido en mi profesión, hay algo muy importante que quiero recordar: tu dharma no tiene por qué ser necesariamente tu carrera profesional. A veces se expresa a través de un hobby, de una forma de relacionarte, de cuidar a otros, de crear, de enseñar o de acompañar. El problema surge cuando creemos que sólo tiene valor aquello que se puede monetizar o poner en un currículum. El dharma es más amplio: es aquello que nutre tu alma y que, de alguna manera, también aporta algo al mundo, aunque sea de forma silenciosa.

El dharma en el ayurveda

En el Ayurveda, el sistema de medicina más antiguo del mundo, el enfoque no está solo en curar enfermedades, sino en prevenirlas el dharma es uno de los grandes pilares de una vida sana, plena y feliz. No se trata solo de comer bien o de tener buenos hábitos físicos, sino de vivir en coherencia con quien eres realmente. Cuando vivimos lejos de nuestro dharma, el cuerpo y la mente suelen manifestarlo: cansancio constante, sensación de vacío, estrés, apatía o incluso enfermedad. En cambio, cuando vivimos en armonía con ese llamado interno, aparece una sensación profunda de sentido, equilibrio y vitalidad.

Yoga y ayurveda como dharma: un camino de vida

El yoga y el ayurveda van mucho más allá de ser herramientas para ganar flexibilidad, reducir el estrés o mantener el cuerpo sano. Cuando se vive desde el dharma, se convierten en verdaderos caminos de autoconocimiento y coherencia interior. Practicar yoga desde el dharma es aprender a escucharte, a respetar tus ritmos y a tomar decisiones más alineadas con lo que eres hoy. El ayurveda, por su parte, te ayuda a comprender tu naturaleza y tus necesidades físicas, mentales y emocionales para vivir en armonía con ellas. Ambos sistemas te invitan a mirar hacia dentro y a preguntarte no solo qué haces, sino desde dónde lo haces. No se trata de encajar en una forma ideal, sino de recordar tu propia verdad y vivirla con honestidad.

Y para terminar os dejo con esta prgunta: ¿Si dejaras de cumplir expectativas externas, ¿qué camino elegiría tu corazón?

Scroll al inicio